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jueves, 27 de noviembre de 2008

doble

Por supuesto que sé quién es. La he estudiado tanto que podría ser yo misma. No pocas veces me he descubierto siendo ella a través del espejo que es este no serla, pero saberla tan bien. Dicen que hay una razón para todo y también habrá una razón para esto. Acaso ella,a ratos, también se convierte
en alguien
que soy yo

domingo, 10 de agosto de 2008

Nada tiene que ver su ausencia aparente o mi deliberado sentido del olvido. En la casi perfecta calma de los días que se suceden, permanece el recuerdo de que no es posible olvidarla o pretender borrarla ni de aquí ni de allá. Quisiera permitirme buscarla de una manera más real, dejarle mensajes bajo la puerta, acaso notas en blanco, esperarle en el patio y espiar sus rodillas descubiertas bajo la basta de alguna falda.

domingo, 1 de junio de 2008

De frente

Y ahí estaba de pronto, la reconocí de inmediato. Toda de azul, frente a mí, mirando donde no sé dónde. Prendí un cigarro ¿qué más iba a hacer? Fumar,eso, sólo podía fumar y matarme sola un poco mientras la miraba ahí parada sin saberme.
Era linda, linda como me la había imaginado, linda y terrible, justo como se me había presentado en sueños y la misma mirada que no te mira. Me dolió eso, me dolió que fuera linda y azul y que fuera todo lo que yo había imaginado.
¿Cómo no rendirme ante ella? ¿cómo no salir de escena? Hasta Cleopatra se habría puesto a sus pies y lamido sus dedos, Elena misma hubiese dado media vuelta ¿y quién soy yo?
Exhalé la última bocanada de humo y me dejé morir... por ahora.

miércoles, 16 de abril de 2008

Encuentro.

Sería necesario tenerla frente a mí, observarla, descubrirla.
No termino de encontrármela en todos los lugares y es porque nunca la he visto, nunca la he mirado con verdaderos ojos, ni la he oído, ni la he amado, sino a través de las palabras de otro, a través del amor de otro.
He estado con ella en una estación del metro, en una sala de clases, en la calle aledaña al parque, arriba de una micro, en medio de una muchedumbre y en la soledad más absoluta, he estado con ella en los lugares más increíbles, pero ella, ¿dónde está?
Si acaso pudiera tenerla frente a mí, detenerla. Tomarla del cuello, de un pie o de una pestaña. Tenerla, abarcarla, convertirme en ella, deborarla y ser el recuerdo que de ella se guarda.
Y es ella, ella sola
y yo la estela que deja al pasar.

lunes, 31 de marzo de 2008

Ella y yo

Es más fuerte que cualquier razón o jauría de perros ladrando a plena noche bajo mi ventana, irracional, casual y causal.
Nunca la he visto y sin embargo sueño con ella, le temo, la espío en los rincones, y odio su innombrable presencia, su abundante cabellera miel que lo inunda todo y las palabras que los hombres ponen a sus pies. Nunca la he visto, pero sueño con ella, y le escribo palabras que no leerá, me crispo por palabras que nunca dijo y desentierro su mundo en una labor mítica. Ella no me conoce, no sabe dónde vivo, ni el color de mis uñas el día de hoy, y sin embargo no logro librarme de su influjo terrible, es una tortura pensarla, una penitencia constante.

Nunca la he visto, nunca, pero me hace daño.